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Seguro que conoces a más de una persona que ha vivido algún tiempo fuera de su país y te ha contado un montón de anécdotas acerca de esa experiencia en el extranjero.

Vivir una experiencia en el extranjero, ya sea por estudios, búsqueda de empleo o intercambios culturales es una de las mejores opciones para aprender un idioma, viajar a nuevos lugares y hacer nuevos amigos.

Pero también sin duda alguna, es la mejor manera de madurar, conocerte a ti mismo, abrir tu mente y comprender como funcionan las cosas realmente cuando sales de tu zona de confort.

¿Por qué he decidido hacer este artículo?

En ocasiones, normalmente por algún tipo de percepción preconcebida que se tiene sobre otros países o las altas expectativas que puedes generar, puede que cometas algunos errores que no te permitan aprovechar tu experiencia al 100%.

Yo pasé por la misma situación que tú, y por eso sé la importancia que tiene contar con opiniones y conocer las historias de otras personas que decidieron en algún momento dar ese paso. Por eso he invitado a 12 bloggers inconformistas y siempre en búsqueda de nuevas oportunidades, para que te cuenten como vivieron ellos la decisión de vivir en otro país con sus cosas buenas y no tan buenas.

Todos los invitados de este artículo han tenido diferentes experiencias laborales y de intercambio por diferentes motivos y han descubierto otra forma de hacer las cosas, se han conocido más a sí mismos y les ha permitido crecer profesionalmente y de manera personal.

Todos ellos responderán a 3 preguntas:

  1. ¿Cual fue el motivo por el que decidiste irte a vivir a otro país?
  2. ¿Qué país elegiste y por qué?
  3. ¿Cumplió esta experiencia con tus expectativas?

Este es un post largo pero con historias que te aseguro te inspirarán. Así que ponte cómodo y sobre todo disfrútalo.

1. Gabriela Álvarez

Mi nombre es Gabriela y a los 17 años decidí irme de Intercambio realizando mi último año escolar en el extranjero.

El principal motivo fue aprender un idioma, en este caso el alemán, que viene de familia pero que me costaba mucho desarrollar y fortalecerlo en Bolivia (mi país).

El intercambio además era una prueba para lograr independizarme y relacionarme con una cultura totalmente diferente a la mía, la latina.

El estar un tiempo lejos de mi familia y reconocerme a mí misma era algo que me entusiasmaba mucho y sobretodo ser capaz de salir de mi zona de confort y viajar sola por primera vez en mi vida.

El país que elegí, justamente por el idioma, fue Alemania y la ciudad donde viví por 6 meses fue Baden-Baden, una ciudad maravillosa y conocida por ser un lugar de descanso debido a sus aguas termales.

Alemania es un país muy estructurado, reconocido por su orden, organización y la responsabilidad de las personas con su entorno tanto escolar como laboral, algo que falta mucho en mi país y me atrevo a decir en toda Latinoamérica.

Sabía que el choque cultural iba a ser muy grande, y el país me atraía ya que cuenta con dos milenios de historia que, para bien y para mal, determinó al mundo como lo conocemos hoy.

El intercambio cumplió totalmente mis expectativas, ya que al rodearme de la lengua alemana a diario, viendo y oyendo el contexto cultural en el que me encontraba me ayudó a mejorar el idioma, pero además me enseñó sobre el país y su cultura.

Me ayudó a ser mucho más comprometida con mis responsabilidades y ordenada, ya que no tenía a mis padres para que me facilitaran las cosas, entonces tenía que hacerlas por mí misma, y además desarrollar la puntualidad que los bolivianos la tenemos bien olvidada.

Para un alemán es un insulto llegar tarde a una cita, mientras que para nosotros es de lo más común, hasta el mismo transporte público me obligaba a llegar puntual ya que si no lo perdía.

Estar de intercambio me obligó a ser mucho más extrovertida y abierta a comunicarme con las personas, ya que muchas veces tuve que pedir ayuda para ubicarme en algún lugar o entender el transporte público, por ejemplo.

Recomiendo inmensamente tener una experiencia solo en el extranjero y salir de tu zona de confort ya que esto te ayudará a desarrollar habilidades sociales y darte la experiencia que un salón de clases nunca te va a dar.

Sumergirte en un nuevo entorno cultural es un poco intimidante al comienzo, pero es emocionante y a mí me ayudó mucho a desenvolverme y convertirme en la comunicadora que soy actualmente. Me abrió los ojos a un mundo totalmente diferente al mío y me volvió adicta a las nuevas sensaciones y lugares que uno conoce al viajar.

Y lo más importante es que me hizo apreciar y valorar mucho más a mi familia y país, ya que al estar lejos de tus seres queridos llegas a darte cuenta que no hay lugar como el hogar.

2. Elena Chinarro

En mi caso, la experiencia de vivir en el extranjero supuso un cambio radical en mi vida. Hasta hace dos años tenía lo que se denomina una vida normal: un buen puesto de trabajo en una empresa multinacional y con un buen horario. Sin embargo, me sentía profundamente frustrada en un trabajo que no me realizaba. Sensación que se acrecentó cuando por ¨necesidades de la empresa¨comenzaron a hacerme bailar por diferentes departamentos como una peonza.

Tras mucho pensarlo y con el vértigo que da lo desconocido, decidí dejar atrás ese trabajo y darme un tiempo para emprender aquellas cosas que no había podido hacer antes. Y la primera de mi lista era irme a vivir una temporada al extranjero.

Y así comencé mi aventura. Me fui a Malta unos meses a hacer un curso intensivo de Inglés y al final me quedé un año. Tengo que reconocer que el país no me convencía mucho al principio. Pero mi economía era limitada y esa era la opción más rentable. Además en otros lugares conocía a personas y sabía que, de un modo u otro, acabaría rodeada de gente que ya pertenecían a mi vida. Yo buscaba otra cosa. Me ilusionaba la idea de vivir una aventura sólo mía. Aunque era consciente de que eso sería aún más difícil. 

Y con esa idea aterricé en Luqa y compartí un taxi con un Brasileño que, cosas de la vida, luego se convertiría en amigo. No voy a engañar a nadie, mi primera impresión fue decepcionante. Malta es un país antiguo. Así tal cual. Pero soy de la opinión de que hay que conocer y probar antes de juzgar. De modo que me dispuse a eso: vivir mi experiencia maltesa. 

¡Y vaya si la viví y la disfruté! mi primera intención era estudiar sólo unos meses. Sin embargo, pasado el tiempo, me quedé un poco más. Pensé que, ya que estaba viviendo la experiencia, tenía que completarla trabajando en el extranjero. No buscaba un puesto cualificado. En Malta es complicado trabajar en ese tipo de puestos. Buscaba un trabajo donde poder hablar inglés a diario para terminar de “soltarme”. De modo que acabé trabajando en una tienda de ropa de niños. 

Como toda experiencia tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Durante ese tiempo viví en tres casas diferentes. He visto pasar por mi vera a compañeros de piso y trabajo de lo más variado: japoneses, belgas, brasileños, taiwaneses, italianos, franceses, libios, colombianos, venezolanos y, por supuesto, malteses. Y eso te enriquece mucho y te abre la mente. Te hace ver que el estilo de vida español está muy encapsulado: busca un trabajo para toda la vida, compra tu piso, cásate y ten hijos. Pero no en todos los lugares piensan así.

Mientras en España me llamaban loca por dejar un trabajo indefinido y buscar algo que me apasionara, allí se veía como algo normal.  

También tenía a mi pequeña familia española. Esos a los que les puedes decir “necesito una cerveza en español” en los días malos. Porque hay días malos. Días en los que te frustra pelearte con la burocracia o discutir con tu jefa. O simplemente, te desespera que no te arreglen la bomba de agua para poder darte una ducha. Todo en un idioma que no es el tuyo y con la nostalgia de no tener a los tuyos para que te den un abrazo.

Lo recomiendo. Así, sin más. Creo que todo el mundo debería vivir una experiencia así. No sólo porque aprendes idiomas, también porque conoces mundo y culturas, abres los ojos a nuevas formas de pensar y creas vínculos con personas inimaginables. Aprendes de todo, incluso de lo malo.

El sólo hecho de saber que eres capaz de enfrentarte, con mayor o menor dificultad, a cualquier obstáculo que te ponga la vida, es un gran aprendizaje.

Yo acabé amando esa Isla que el primer día me decepcionó

Mi consejo: ¡Haz la maleta y vívelo tu mismo! Cada experiencia es distinta. Vive tu propia aventura (y llévate Jamón, Lomo y Colacao)

3. Gaizka Nuñez

Ya llevaba más de un año sin trabajo y estando en plena crisis no veía ninguna opción en España.

Había notado en las entrevistas que había tenido desde que perdí mi empleo, que las empresas se estaban empezando a aprovechar de la situación ofreciendo condiciones ridículas e incluso situaciones de falta de respeto.

Siendo de Bilbao, me ofrecieron un puesto en una empresa de Sevilla. Contactándoles el viernes anterior al lunes que hubiese empezado a trabajar me dijeron que mi incorporación había sido puesta en suspensión. ¡Qué alegría después de alquilar un piso ya!

Posteriormente tuve 2 entrevistas más antes de decidir marcharme.

En una gran empresa de España me tuvieron en una sala esperando hora y media al entrevistador. En otra empresa después de recorrerme media España y haber tenido varias conversaciones telefónicas, tuve la entrevista con el gerente, que durante los 10 minutos que duró la entrevista se puso a comer una chocolatina.

Estaba claro, había que abandonar el país y buscar otro sitio en donde, al menos, respetasen a la gente.

Así que un día, mire los vuelos low cost que salían del aeropuerto de Bilbao. ¡Manchester! Suena interesante, y además se inglés.

Ridículo ¿no? ¿Cómo pude elegir un país para intentar buscar un trabajo basándote en el precio del vuelo desde tu ciudad?

Bueno, he de decir que nunca imaginé que terminaría asentándome aquí. Siempre pensé que Manchester sería un punto de inicio que me llevaría a mi destino final. Fuese el que fuese.

En cualquier caso, encontré trabajo relacionado con mi experiencia laboral a las pocas semanas.

Y la vida sigue. De esto hace ya 5 años y sigo en la misma empresa. Dispongo de una calidad de vida que difícilmente hubiese alcanzado en aquella época.

¿Me arrepiento? Que va. Cuando vuelva a España, dispondré de una experiencia que no hubiese tenido de no haberme arriesgado.

4. Beatriz GM

Cuando por primera vez me fui a vivir a otro país fue porque me concedieron la beca Erasmus. En aquel momento estaba un poco desencantada con el sistema de enseñanza en mi universidad y quería cambiar de aires, conocer otra facultad y distintas formas de hacer las cosas. Necesitaba recuperar la energía e ilusión por mis estudios.

Además, no había salido nunca de mi ciudad, ni de casa de mis padres y sentía que ya había llegado la hora de hacerlo 🙂

Se ve que le cogí el gusto a la experiencia. Luego me propuse repetir como profesional y unos años más tarde busqué trabajo en el extranjero.

Con la beca Erasmus me fui a Italia. Era un destino que me atraía mucho, al igual que aquellos de habla inglesa. Sin embargo, pensé que tendría más posibilidades de conseguir una de las becas si escogía Italia en primer lugar, porque las plazas para estudiantes de mi universidad eran escasas y muy solicitadas en todos los destinos, pero siempre había más gente interesada en mejorar su inglés que en aprender italiano.

Para la actividad profesional elegí Alemania. Después de mi experiencia en Italia, un país con una cultura tan parecida a la nuestra, me apetecía conocer algo completamente diferente. Además, como ingeniera, sabía que era un país en el que tenía bastantes posibilidades de desarrollarme a nivel profesional.

La experiencia en Italia desde luego superó mis expectativas. Me fui sobre todo pensando en mi formación académica, pero acabé creciendo a todos los niveles.

Ese año descubrí que me encantaba conocer gente de otras culturas, aprender idiomas y viajar. Hasta entonces no había sido consciente de ello porque prácticamente no había salido de mi ciudad.

Aquel año en Italia se convirtió en un cursillo acelerado de experiencias de vida y autoconocimiento.

En Alemania, sin embargo, acabé con una sensación agridulce. Estaba en un pueblecito pequeño y me veía más limitada a la hora de hacer vida social de lo que esperaba.

Sin embargo, también me ayudó todo lo que experimenté allí para superarme y reflexionar sobre el tipo de vida que quería llevar. Me hice cuestiones que no me había planteado hasta el momento, me fui conociendo más y eso dio lugar a un proceso de reinvención que culminó con un emprendimiento en el que estoy embarcada ahora. Así que también le he de agradecer mucho a esa experiencia 🙂

5. David Viajero

Decidí salir del país principalmente por motivos laborales, las expectativas que tenía al terminar la carrera eran casi nulas en la ciudad donde vivía.

Era justo el momento antes de que llegara una de las peores crisis por la que paso España.

Sabía que al terminar la carrera tendría que salir de mi ciudad e irme a vivir a Madrid o Barcelona donde hay más oportunidades, pero en lugar de irme a una de estas dos ciudades como algunos de mis amigos decidí irme fuera de España.

Al contrario de lo que todo el mundo piensa para mí no fue muy cambiar de vida, sobre todo porque ya estaba muy mentalizado con el cambio que iba a dar y además tenía una pequeña ventaja porque tenía el apoyo de mi hermana que también vivía en el país al que iba y me podía aconsejar.

Mi elección fue Inglaterra concretamente la ciudad del Londres.

Principalmente por el inglés. Después del Erasmus que hice tenía ganas de mejorarlo y vivir otra experiencia en tierras inglesas. Mi primera experiencia fue en Irlanda del Norte.

Además, Londres tenía numerosas cosas que me llamaban la atención, tanto profesionalmente (está considerada como el centro financiero de Europa) como culturalmente (cuenta con una gran multitud de eventos y festivales internacionales)

Es una ciudad muy multicultural donde vive gente de todos los países. Recorriendo la ciudad y sus barrios podrás descubrir esa diversidad de la que hablo y sentirte que pasas por distintos países a cada paso que das por la ciudad.

Puedes encontrar gente y productos de todo el mundo, independientemente de lo lejos que esté su lugar de origen.

Es muy conocido su barrio chino, su barrio judío, sus comunidades hispanas, indias, africanas o asiáticas también muy numerosas.

Por todo esto ¡Vaya  si cumplió mis expectativas!

Las cumplió con creces. A las dos semanas de llegar ya tenía dos trabajos como camarero. Era justo lo que necesitaba para mejorar mi inglés y adaptarme a la ciudad mientras estudiaba las posibilidades de cambiar de trabajo en cuanto me viera más seguro y suelto con él idioma.

Al año más o menos ya estaba trabajando como contable en una empresa dedicada al cambio de divisas, después pasé por una mediana empresa en el sector de la restauración y por último tuve la oportunidad de trabajar en una multinacional farmacéutica muy conocida.

Siempre desempeñando tareas de contable en oficinas multiculturales, una de las cosas que más me gusto de mi experiencia como profesional.

Por otro lado, decir que la ciudad me engancho tanto que al final viví en Londres 10 años, hasta que decidí volver a España, donde ahora estoy montando mi propio proyecto personal , mi blog para ayudarte a convertirte en nómada digital.

6.  Antonio Fajardo

Si no tienes claro qué te puede aportar vivir en otro país, solo tienes que mirar a tu alrededor. Compara aquellos que han experimentado largas estancias en el extranjero con esos amigos que nunca han salido de su ciudad (¡o incluso de casa de sus padres!).

¿Ves esa iniciativa y ese desparpajo que irradian aquellos que han salido fuera? ¡Imagina cómo esas cualidades te cambiarían la vida si cruzases la frontera durante varios meses!

Aunque he vivido largas temporadas en cuatro países además de en España, me quedo sin duda alguna con Grecia. ¿Tienes miedo de inviernos grises, gente fría y comercios que cierran a las seis de la tarde? ¡Sin problema!

Grecia es Mediterráneo puro: alegría, optimismo y una cultura propia más cercana a la de Oriente Medio que a la del resto de Europa. En resumen, un entorno ideal para perder el miedo a lo desconocido sin irte a Etiopía pero tampoco al país de al lado.

Mis razones iniciales para vivir en Grecia fueron amor y trabajo, pero las tuyas pueden ser muy distintas. Puedes ser voluntario con asociaciones de protección de la fauna marina, puedes ayudar en los campos de refugiados e incluso… puedes venir a ahorrar.

¿Conoces el geoarbitraje? Consiste en vivir largas temporadas en países agradables y más baratos que el tuyo con el objetivo de disfrutar mientras ahorras en tu vida diaria. Pues bien, Grecia es el lugar ideal para hacer geoarbitraje sin irte a la otra esquina del mundo.

Si vienes en temporada baja, puedes encontrar alquileres mucho más baratos que en Europa occidental, incluso en Airbnb y… sí, incluso en Atenas. Y si quieres ir a una ciudad mediana o a un pequeño pueblo costero en alguna isla, ya ni te cuento…

De hecho, mientras escribo estas líneas estoy sentado en mi apartamento de Atenas, trabajando a distancia y ahorrando unos 200 euros al mes solo con el alquiler. Además, la comida es excelente (la mejor de los más de 20 países que he visitado) y, vistos los precios, como fuera unas cuatro veces por semana en sitios geniales de comida casera (nada de Mc Donalds).

En resumen, si te asusta vivir fuera, solo te puedo animar a que te lances a la piscina. Sé lo que se te pasa por la cabeza: papeleo, pérdida de maletas, engaños en los contratos de alquiler, no poder anular un billete que ya has pagado… He pasado por todo eso y más, por lo que te puedo decir lo siguiente:

Una vez que tus miedos se cumplen, resulta que no son para tanto. En el peor de los casos se resuelven con un poco de tiempo (dos tardes) o con un poco de dinero (dos o tres días de sueldo).

Sin embargo, la seguridad y la confianza que te aporta haber vivido en el extranjero tiene un valor incalculable. No lo dudes más, ¡elige un país que te atraiga y cata el melón! Tu vida cambiará para siempre.

7. Pedro Suarez

 El motivo principal por el que me trasladé a otro país se debió realmente a una serie de factores.
Por un lado nos encontrábamos en 2013, en una situación laboral desesperante donde la crisis española seguía en su máximo apogeo por lo que las expectativas actuales en todo el país eran bastante pobres.
Por otro, siempre tuve claro que quería vivir un tiempo en un país extranjero, vivir nuevas experiencias, conocer nuevas culturas, desarrollarme profesionalmente y aprender un idioma con fluidez.
Elegí Reino Unido ya que la situación laboral en aquel entonces era mucho mejor que en España (la tasa laboral rondaba en torno al 7-8%).
Mi nivel de inglés era lo suficientemente “bueno” para como poder defenderme desde el principio y, con trabajo, dedicación y esfuerzo, poder optar a un mejor puesto en el futuro.
Además, siempre quise eliminar de una vez por todas la barrera del idioma y eso sólo se conseguiría viviendo allí por unos cuantos años.
Afortunadamente cumplí prácticamente todas las expectativas propuestas puesto que obtuve finalmente un empleo relacionado con algunos de los objetivos que me había propuesto desde el principio y conseguí un nivel de inglés lo suficientemente bueno como para tener una competencia profesional real en ese idioma.
El país tiene una situación mucho mejor que España y si te esfuerzas mostrando actitud y capacidad de trabajo desde el primer lograrás obtener el trabajo que realmente te habías propuesto.

8. Tania y Jaime

Viajar es algo que me enganchó desde el principio. Desde niña he viajado a menudo con mis padres, tíos, hermanos, amigos…me valía cualquier lugar. Así que no sorprendí cuando a mis 21 años solicité cambiar de país y Universidad durante un año académico. Vivir en otro país haría que tuviera mucho más tiempo para conocerlo y desde dentro.

Sin embargo, el miedo a lo desconocido siempre nos acompaña. Para mí, mis padres fueron el primero. Elegí Italia por gusto propio, pero también por cercanía y para que ellos estuvieran tranquilos. Les llegué con la noticia de que había conseguido tres becas (general, Erasmus y una pequeña ayuda de la Junta de Extremadura) para marcharme y me repitieron que no iría a ningún lado. Planeé y me hice cargo de toda la búsqueda sola, por lo que mis padres “no pudieron decir nada”.

Durante mi año en Italia crecí mucho a nivel personal. Entendí que podría ir donde quisiera, que tenía que luchar por mis sueños, arriesgar y no preocuparme tanto por mis miedos (no tener suficiente dinero, que mi familia no me apoyara, miedo a viajar sola o sentirme sola en el destino, etc) sino que más bien, tendría que buscar una forma de conseguir lo que quiero e ir a por ello.

Y así fue. Terminé la carrera y me adentré en el panorama laboral de 2013. Comencé rápidamente a trabajar “de lo mío”, pero me sentía bastante frustrada, poco valorada y peor pagada, por lo que busqué una solución a aquello.

Con apenas dinero para poder ir muy lejos, encontré un remedio: Ser aupair en Alemania. Muchos españoles se habían marchado a Reino Unido y el país bávaro empezaba a despuntar como una nueva opción. Una vez más, salir me abrió otras oportunidades. Estudié alemán, aprendí a desenvolverme en un país que al inicio parecía difícil y cuando me quise dar cuenta, estaba encantada de estar allí y rodeada de unos amigos increíbles que aún hoy conservo.

Si miro hacia atrás, mi conclusión siempre es la misma: Querer es poder. Con una actitud positiva se consiguen cosas maravillosas. Salir a conocer el mundo nos hace abrir la mente, conocer otras realidades, descubrir que puedes tener familia en más lugares que en casa, que puedes tener momentos duros, pero que con esfuerzo saldrás incluso más fuerte de ellos y que es mil veces mejor intentarlo y fracasar (¡o no!), que nunca llegar a intentarlo.

Así que mi consejo es éste: Si realmente quieres salir, ¡hazlo! Busca tu propio modo y lánzate a la aventura, porque una vez empieces, el miedo desaparecerá para siempre.

Ésta es nuestra filosofía en Llévame lejos. Jaime y yo intentamos apoyar y dar ideas a los que quieran lanzarse a su propia aventura. Además, nosotros mismos andamos en una de las nuestras. Hace 5 meses vinimos a conocer el Sudeste asiático, sin fecha de vuelta ni ruta definida, y estamos contentos de vivir dónde y cómo queremos, que es en lo que consiste la vida, ¿no?

9. Jesús Luque 

Mi experiencia ha sido hacer un Erasmus en Brasil completamente solo durante seis meses.

El principal motivo por el que decidí aceptar mi beca para vivir en Brasil durante 6 meses fue estancarme en la rutina. Necesitaba vivir experiencias nuevas y librarme de los dos años que llevaba encerrado y agobiado con la carrera de Ingeniería Industrial.

Necesitaba salir, volver a ser yo mismo y re-descubrirme por completo.

Tuve la opción de ir a Polonia, pero creí que iba a ser estar con españoles de fiesta por algunos amigos que habían ido antes. Por eso decidí irme a Brasil solo, porque iba a empaparme de la cultura brasileña y crecer exponencialmente como persona además de aprender un idioma nuevo, el portugués.

La experiencia ha sido una de las mejores de mi vida, he disfrutado de principio a fin y conocido a gente maravillosa. Sin duda alguna, existen muchísimas razones para irse de Erasmus o fuera de tu país a vivir una experiencia y salir fuera de tu zona de confort.

10. Laia M

Cuando tenía 16 años me fui tres semanas a Irlanda para estudiar inglés. Vivía con una familia irlandesa y tenía clases por la tarde, dónde conocí a chicos de otros países.

Ese viaje me abrió las puertas al mundo.

Me encantó descubrir Irlanda, ver cómo vivía la gente ahí, conocer chicos de otras culturas y aprender cosas nuevas. Además, oí hablar de las becas Erasmus, las becas europeas de intercambio para estudiar en la universidad en otro país. Todavía no sabía qué estudiaría, pero sabía que quería irme de Erasmus. 

En tercero de carrera empecé a mirar becas y destinos. Yo quería ir a Irlanda, país al que recordaba con mucho cariño, pero mi facultad no tenía convenio con ellos. 

Así que busqué qué convenios tenían para estudiar fuera en inglés, el único idioma extranjero que hablaba. Había Suecia, Dinamarca y Canadá. Mi familia me descartó Canadá por estar muy lejos. Y entre Suecia y Dinamarca, sentí más feeling por Suecia.

Pedí la beca y la conseguí. Era un programa de doble diploma, ¡dos años en Suecia! 

Pasada la euforia del primer momento, cuando me di cuenta de que eso iba en serio me entraron todos los miedos. Tenía 20 años, vivía con mis padres y apenas sabía cocinar. ¿Qué iba a hacer yo sola, tan lejos de casa en un ambiente 100% nuevo? 

Tanto miedo tuve que pregunté a la universidad si podría irme un año más tarde, y me dijeron que no. O aprovechaba la oportunidad que tenía, o no me iba nunca. 

Ese “nunca” me asustó todavía más. 

Finalmente me fui y esos dos años superaron todas mis expectativas. 

Me adapté a una universidad nueva, en una ciudad nueva, en un país nuevo, dónde se hablaba un idioma nuevo. Mejoré el inglés, aprendí algo de sueco, hice mi primer muñeco de nieve, me bañé en un lago helado saliendo de una sauna y patiné sobre hielo debajo de las estrellas.

Hice amigos de todo el mundo y me di cuenta de que, a pesar de las diferencias culturales, no éramos tan diferentes los unos de los otros. 

Me gustó tanto la experiencia, me aportó tanto a nivel profesional como personal, que decidí repetir. Después de Suecia me fui a vivir a Francia. Irlanda me había abierto las puertas al mundo, y Suecia me confirmó que el mundo está lleno de posibilidades.

11. Serena Muzzolon

 En los últimos 5 años me he mudado de país 3 veces y todas las veces han sido por motivos diferentes:
Francia por un máster.
Alemania por amor.
España por amor ¡y por el sol!.
Un claro ejemplo de las vueltas que puede dar la vida.
Desde que era pequeña siempre me ha atraído lo diferente, lo multicultural y mi personalidad me sigue empujado a cambiar de país para vivir experiencias enriquecedoras.
Mi lema es “la vida no está hecha para ser vivida en un solo lugar” y a pesar de tener casi 30 años, sigo pensando lo mismo.
Entre todas estas mudanzas, la que sin duda me ha impactado fue cuando me mudé a Frankfurt, Alemania. Si alguien me hubiera dicho hace 10 años que me iba a vivir allí, me hubiese reído en su cara porque Alemania nunca me había atraído antes. Había considerado siempre este país gris, frío, aburrido, donde la gente trabaja día y noche.
Pero la vida ha querido que, cuando estaba viviendo en Francia, me enamorara de un alemán. Así que, de un día para otro, busqué trabajo en Frankfurt e hice mis maletas.
Tengo que admitir que la integración en Alemania no fue fácil y me costó unos meses para sentirme como en casa.
El estilo de vida alemán es muy diferente al que tengo yo y me costó adaptarme.
A pesar de que vivía en una ciudad bastante grande como Frankfurt, había muy pocos eventos y los domingos estaba todo cerrado. Las tiendas cierran temprano así como los restaurantes y los garitos.

Aunque hablaba poco alemán, no tuve problemas en comunicarme porque allí todo el mundo habla un inglés perfecto.

A pesar de una historia de amor acabada mal, me quedé en Alemania por un año y medio y descubrí las bellezas de este país.

Ahora que he vuelto a España echo de menos su verde y el contacto con la naturaleza, la tranquilidad de vida que llevan y lo bonito que era trabajar allí.

Siempre lo diré: en Alemania pagan muy bien porque las empresas cuidan de verdad de sus empleados. Yo, como la mayoría de los empleados, me sentía valorada y tenía muchos beneficios. Un modelo empresarial todavía muy lejano de lo que hay en España.

12. Marta

Mi nombre es Marta, tengo 21 años y un grado en algo que casi ni existe.

Mi sueño es exprimir la vida al máximo. Viajar mucho, vivir en muchos países y tener miles de anécdotas propias de una película.

¿Sabes esa sensación de estar perdiendo el tiempo y no haber aprovechado tu vida? Pues huyo de esa sensación y la mejor forma para hacerlo es salir de la rutina.

¿Te imaginas coger un avión sólo por primera vez para vivir en casa de unos desconocidos por unos meses?

Así empezaba mi primer viaje largo y así empezó a cuajar en mí el síndrome del eterno viajero del que tanto hablan en Algo que Recordar.

Te voy a resumir mi experiencia en cuatro datos:

Visité Bath y Bristol durmiendo en casa de unos polacos que había conocido en Couchsurfing.

Cada día tenía una nueva amistad.

Me enamoré de dos “little cheeky monkeys” a los que aún sigo viendo.

Me dio un recuerdo de cumpleaños que jamás olvidaré: Un avión me cantó la canción de cumpleaños feliz en pleno vuelo el día de mi cumpleaños y cuando viajaba sola. Eso, señores, no tiene precio ni ocurre cuando te quedas en el mismo lugar.

He conocido gente con la que aún sigo hablando en aeropuertos, trenes, estación de bus, supermercados, internet. He aprendido a disfrutar de mi soledad y de un buen café caliente a solas.

He madurado, he aprendido a solucionar los problemas por mí y a sentirme yo al viajar sola.

He comenzado a odiar viajar con grupos y gente que no te deja vivir aventuras épicas o que no saben apreciar un atardecer, un bonito paisaje o música en mitad de la calle.

Con todo esto quiero decirte que vivas tu vida. Olvídate de lo que te digan los demás. Sé realista con lo que buscas: tampoco pretendas mudarte a Nueva York a un apartamento super lujoso sin tener ni idea de inglés y 0€ en la cuenta corriente.

Vivir en otro país y vivirlo solo es una de las mayores y mejores experiencias que vas tener en tu vida. 

No pienses, ¡actúa! Y todo irá bien. 

12+1 Servidora

¡Solo falto yo! Y aunque ya te he contado en otras ocasiones mis andanzas por el mundo y todos los beneficios que obtuve de estas experiencias, no me quería ir sin darte también mi punto de vista.

El motivo principal que me hizo decidir vivir en otro países fue sin duda alguna las ganas experimentar cosas que en casa no podía llegar a desarrollar. Todo esto sumado al hecho de que vengo de una familia repartida por diferentes punto del planeta y el sentirme bastante poco valorada en los trabajos a los que podía optar en ese momento, me llevaron por primera vez a Londres, ya que al saber ya inglés podría tener más oportunidades.

Esta ciudad grande y cara me enseñó que, aunque la mayoría el miedo es ese gran sentimiento que está siempre presente, soy capaz de superar cualquier tipo de obstáculo que se presente y que, desde luego las adversidades no son más que enseñanzas para crecer.

Me gustó tanto esta experiencia con todos sus momentos buenos y malos, que no dude en repetir 2 veces más en otros países; lo cual me llevó a descubrir mi verdadera vocación: ayudar a aquellas personas que no supiesen como hacerlo a llevar a cabo sus experiencia en el extranjero. 

Desde luego, las veces que he trabajado y estudiado en otros países han cumplido con creces mis expectativas porque además de todos los beneficios como mejorar el idioma, ser más independiente o conocer a personas que se han convertido en mi familia, he podido descubrir quien soy realmente y de todo lo que soy capaz. Así que, ya lo sabes ¡ahora te toca a ti!


Espero que te hayan gustado todas estas historias tanto como a mí porque son realmente inspiradoras.

Te invito a que te pases a conocer el trabajo de todos estos inconformistas emprendedores porque es realmente valioso y estoy segura de que aprenderás muchísimo de ellos.

Ahora es tu turno. ¿Cuál es el motivo por el que quieres vivir un tiempo en el extranjero? ¿ Cuáles son tus objetivos?

 

Me considero una inconformista por naturaleza, buscadora de nuevas oportunidades y amante de emprender nuevos caminos. Tras años buscando nuevas experiencias que vivir en el extranjero para completar mi perfil profesional, he decidido comenzar con mi proyecto Vive tus Vueltas, para ayudarte y que tu puedas hacer lo mismo y tengas mejores oportunidades en el futuro.

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